Mi maestra de historia era una madura riquísima con un culo precioso, un día fantaseando con ella se me puso muy dura y me dijo que fuera a entregar un trabajo, no me quedo de otra más que fingir que me había dado un calambre, mientras se me bajaba la erección, no se si ella lo notaría pero si sabía que estaba buenísima y lo presumía.
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