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Nueva respuesta al Hilo: Aventuras raras que tengan — CHAN.MX

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Nueva respuesta al Hilo: Aventuras raras que tengan

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Replying to VMR…

Para empezar, soy de Chiapas y he estado en regiones del centro y la Frailesca. Actualmente hay problemas de delincuencia que han vuelto estas zonas muy peligrosas, por lo que muchos de los lugares que te contaré probablemente ya no pueda volver a verlos, pues ahora están ocupados por personas muy “amables” en su forma de trabajar.
Pero bueno, primero te contaré lo que he visto aquí donde vivo. Realmente estoy muy cerca de la capital, en un pequeño pueblo que se llama Berriozábal, que aunque no parece un lugar especial en muchos sentidos, en los últimos años ha crecido bastante.
Lo que te cuento pasó hace unos diez años, cuando aún estaba en la preparatoria y a inicios de la universidad. La verdad fueron tiempos especialmente agradables y, de alguna manera, salir a caminar por los alrededores del pueblo me servía mucho para distraerme.
Cerca del pueblo existen unas cuevas llamadas “Paso Burro”. El nombre, en realidad, no les hace justicia a lo bonitas que pueden llegar a ser. Son cuevas grandes de las que sale un arroyo donde la gente podía bañarse, bueno, eso antes de que la delincuencia se asentara en el lugar y, por obvias razones, ya no se pudiera volver a ir a esas pozas.
La primera vez que fui me animé junto con un amigo que tampoco conocía el lugar. Sabíamos más o menos su ubicación, pero no los senderos que había ahí.
El chiste es que cuando llegamos, al parecer tomamos un sendero equivocado. Nos fuimos por un camino formado por las corrientes de agua que bajan cuando llueve y llegamos a una parte que estoy seguro mucha gente ni siquiera sabía que existía.
Lo que vimos fue algo así como la bóveda de una cueva colapsada, donde aún se podían observar los escombros.
Como te decía, no sabíamos cuál era el verdadero camino (un error que no debería cometerse en el senderismo), así que optamos por buscar por dónde creíamos que podría estar el acceso, mientras rodeábamos un muro de piedra.
En ese momento vimos una especie de escalera hecha con troncos cortados y pensamos que ese debía ser el sendero correcto. Viéndolo ahora, es bastante estúpido pensar que ese era el camino, porque para llegar teníamos que escalar una sección con piedras llenas de musgo y muy resbalosas, donde, si pasaba algo, lo más probable sería salir con las piernas rotas… con suerte.
Como sea, logramos subir y, al parecer, era un sitio que algunas personas frecuentaban. Había rastros de fogatas, ya que se veían las paredes de algunas rocas ennegrecidas por el humo, además de sogas rotas y, curiosamente, pedazos de cristal. Lejos de asustarnos, nos dio un poco de coraje ver cómo ensucian lugares así.
Mientras seguíamos explorando la zona, empezó a oler de una forma nauseabunda, muy parecido a cómo huelen los perros muertos después de varios días. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que el vidrio pertenecía a veladoras, y además comenzamos a encontrar algunas todavía enteras.
Obviamente, las cosas ya no estaban como para quedarnos. En ese momento encontré una pequeña abertura entre una pared de roca que me llamó la atención. Parecía ser la entrada a algo. Como ya te había dicho, esa zona estaba cubierta de hierba o musgo, pero justo en esa abertura solo había tierra, y además se veía removida, como si algo estuviera ahí con frecuencia.
Mientras nos acercábamos, comenzó a escucharse un sonido de jadeo… y ahí sí, la verdad, empezamos a asustarnos bastante.
Lo que hicimos fue bajar como pudimos entre las piedras, tratando de mantener la calma para no caer y que todo terminara peor. Una vez abajo del domo, seguimos el camino de regreso hasta llegar al sendero, el cual, curiosamente, vimos que continuaba. Como no teníamos una mejor idea y al parecer compartíamos una sola neurona mi amigo y yo, decidimos seguir el recorrido.
Sin embargo, mientras caminábamos rumbo a las cuevas, que eran el verdadero atractivo, empezamos a escuchar sonidos de algo siguiéndonos entre el monte. De vez en cuando se oía una especie de silbido que claramente no era de un animal. En otras ocasiones se escuchaba algo parecido al canto de una rana, pero extraño, y además eran alrededor de las 12 del día, y hasta donde sé, no cantan a esa hora.
Al final llegamos a las cuevas, que son, o más bien eran, impresionantes. Tienen una caída muy grande y una abertura de al menos unos 10 metros. Realmente era muy grato poder llegar hasta ellas, aunque actualmente ya no es posible.
Como te digo, la delincuencia se ha adueñado del lugar y, además, ha comenzado a circular un rumor. Justo antes de que los mafiosos tomaran ese rancho, estuvo en venta y, al parecer, ellos mismos lo compraron. Desde ese tiempo y hasta la fecha, de vez en cuando algunas personas han ido desapareciendo del pueblo donde vivo.
Obviamente, muchas de estas desapariciones se atribuyen a los episodios de violencia y ajustes de cuentas entre cárteles. Sin embargo, el rumor dice que a esas personas las llevan a ese rancho y que ahí las ejecutan, ya sea porque así estaba destinado desde el principio o por otras razones, y que después dejan los cuerpos en las cuevas. Si eso es cierto, no quiero imaginar lo fuertemente cargado que debe estar ese lugar.
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