0


- Conversaciaón - - Intereses - - Bienestar -

Buscar

Identificarse

Historial
Hilos en Seguimiento
Bloc de Notas

Reglas
Preguntas Frecuentes

chan.mx © 2024
Nueva respuesta al Hilo: ¿TULPA, FANTASMA, DEMONIO O SECTA? — CHAN.MX

CHAN.MX

Nueva respuesta al Hilo: ¿TULPA, FANTASMA, DEMONIO O SECTA?

No Reconozido como el OP.

:
Nota: Entre 00:00 y 7:00 (CDMX) solo puedes subir imágenes si ya publicaste al menos 2 posts de solo texto.

No olvides usar el sentido común al postear. No compartas material ilegal. No hagas spam.

Si no eres capaz de seguir estás reglas, no eres bienvenido en chan.mx y es probable que seas baneado.




Original post

Durante mi etapa en secundaria tenía un amigo árabe (no me pregunten qué fue de él, realmente lo desconozco). Él y yo solíamos reunirnos seguido en mi casa y, como compartíamos los mismos gustos, nos volvimos muy cercanos por un tiempo.

A veces, cuando se quedaba a dormir, pasábamos la noche viendo videos de terror o creepypastas. Sin embargo, había una historia en particular que nos tenía obsesionados: Slenderman. Nos fascinaba. Hacíamos dibujos de él, jugábamos todos los videojuegos relacionados, leíamos cada creepypasta disponible y moldeamos nuestra personalidad edgy en torno a la figura del hombre sin rostro.

Una noche, después de haber visto la serie Marble Hornets, se nos ocurrió una idea. Encontramos una vieja cámara (en realidad, un teléfono antiguo que mi mamá tenía guardado) y decidimos usarla para intentar capturar a Slenderman en video.

Detrás de mi privada había un terreno baldío lleno de árboles, seguido de una barda que tiempo después descubrí que solía ser el muro de una antigua casa de fiestas, ahora abandonada. Nos pareció el lugar perfecto.

Además de la cámara, llevábamos con nosotros pequeñas libretas donde garabateábamos símbolos y frases al estilo de las notas de Slenderman. Creíamos fervientemente que, si lo intentábamos lo suficiente, podríamos llegar a verlo. Pero mi amigo decidió llevar nuestra obsesión un paso más allá.

—Deberíamos hacer un ritual de sangre —dijo con un tono serio.

Él era el típico chico edgy, fanático del gore y de insultar a la gente sin razón, así que su propuesta no me sorprendió en absoluto. Yo, por otro lado, era el clásico chico gay de clóset con un solo amigo, pero con el mismo interés por lo paranormal. Así que solo respondí con un “a huevo”.

Nos dirigimos al baldío y mi amigo arrancó una espina de un maguey cercano. Con ella, hizo un pequeño corte en su palma y luego en la mía, apenas lo suficiente para que cayeran unas gotas de sangre sobre nuestra libreta. Después, susurró algunas palabras que no logré entender. No sabía si lo que hacía tenía algún significado real o si solo estaba inventando cosas para impresionar.

Terminamos el supuesto ritual y nos pusimos a jugar en el baldío. Corríamos entre los árboles, grabábamos con la cámara y fingíamos ver cosas entre las sombras. El lugar estaba cubierto de maleza y, a menudo, había animales muertos, probablemente envenenados por serpientes que habitaban la zona. Todo parecía normal… hasta que mi amigo se quedó completamente estático junto a un árbol.

Al principio no le di importancia y seguí grabando por unos minutos más, pero cuando noté que no se movía, me acerqué con sigilo, intentando asustarlo.

—¿Todo bien? —le pregunté.

Sin apartar la vista del mismo punto, respondió con voz tensa:

—¿No lo ves?

Mi vista era pésima sin mis gafas, y justo ese día no las llevaba conmigo. Entonces tuve una idea: usé la cámara para hacer zoom en la dirección en la que él miraba.

La barda abandonada se alzaba en la distancia, rodeada por los árboles. Al enfocar mejor, mi estómago se hundió.

Había una figura alta y oscura asomándose detrás de un tronco. Su silueta era completamente negra y su brazo se extendía en nuestra dirección… como si nos estuviera llamando.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—Vámonos de aquí —susurré.

Mi amigo asintió y, sin pensarlo dos veces, echamos a correr. En ese momento, no pensamos en Slenderman, ni en lo paranormal. Solo teníamos una idea en la cabeza: y si era alguien que quería secuestrarnos. En nuestra colonia, los secuestros de niños no eran raros.

Cuando llegamos a mi casa y revisamos la grabación, la imagen estaba completamente arruinada. Solo se veía estática, intermitente con flashes morados, violetas, amarillos y grises.

Pero al llegar al momento clave…

Ahí estaba.

Una única imagen congelada mostraba a la figura junto al árbol.


---

Después de ese día, las cosas no volvieron a ser las mismas.

Al principio intentamos convencernos de que solo había sido un efecto de la luz, un error de la cámara, o quizá un vagabundo merodeando por la zona. Pero en el fondo, algo no encajaba.

Esa misma noche, mientras intentaba dormir, no podía quitarme la imagen de la cabeza. La forma en la que el brazo de la figura se extendía, como si realmente nos hubiera visto, como si esperara que nos acercáramos.

A la mañana siguiente, mi amigo y yo evitamos hablar del tema. Nos limitamos a ver videos en su casa, como si nada hubiera pasado. Pero poco a poco, algo en él empezó a cambiar.

Se veía distraído, como si estuviera siempre en otro lugar. A veces, en medio de una conversación, se quedaba mirando fijamente hacia la nada, como si escuchara algo que yo no podía percibir.

—¿Sigues pensando en lo del baldío? —le pregunté una tarde.

Me miró como si apenas me reconociera y murmuró:

—Es que… lo sigo viendo.

Mi piel se erizó.

—¿Qué quieres decir?

Se quedó en silencio por un momento y luego sacudió la cabeza.

—Olvídalo.

Días después, dejó de contestar mis mensajes. Un mes después, se cambió de escuela.

Nunca volvimos a hablar.
En linea: 204
This page took 0.01534 seconds to be generated. Memory usage: 722.1KB / 512M.
\n\n