No me sucedió a mi, si no a unos amigos que andaba en el viaje
- Uno de ellos se paró a miar en un árbol durante la noche. Cuando regresó con nosotros, traía las manos ensangrentadas y dijo que se había vergueado a alguien que no lo dejaba miar en paz pues se le quedaba viendo. Cuando fuimos al lugar de los hechos, vimos como el tronco del árbol estaba ensangrentado.
- En otra ocasión, una amiga se puso extremadamente horny y se quería coger al dueño de la casa donde estábamos cotorreando a manera de agradecimiento por dejarnos pasar el rato en su chiquero. ¿El problema? El dueño de la casa es gay y está casado con su esposo quien es el que rola la lechuga satánica. La tipa se puso tan intensa que tuvimos que encerrarla en un cuarto cual niña chiquita pues a huevo quería cogerse al joto de mi amigo, kek.